Salone satellite
La hoja de papel viajó por el mundo hasta volverse cotidiana: nació en Oriente, cruzó rutas de comercio, cambió de manos y de idiomas hasta habitar todos los escritorios. Su tarea es sencilla y profunda a la vez: recibir la huella de lo humano, guardar palabras, dibujos, cuentas, sueños. Todas las hojas comparten esa vocación de memoria, pero cada cultura le dio su propio carácter: fibras distintas, tonos, texturas, maneras de doblarla, imprimirla o iluminarla.
